martes, 14 de junio de 2011
Desde afuera
miércoles, 18 de mayo de 2011
Esa cinta

Afuera un grupo de perros ladran. Y acá dentro, mil pensamientos aúllan en mi cabeza. No hace falta seguir con esto, me dicen unos, y otros, me alegan que si lo pienso, por algo debe ser. No me interesa cuál es ese algo, lo que me interesa es que exista ningún algo. No hay tiempo ni corazones para vivir escenas repetidas. Quizás a todo nos guste, volver a repetirnos las películas en las partes más lindas, pero eso es así. Es una película; tenemos el control, podemos poner pausa cuando queramos. En cambio, en esta película, el botón de stop parece no estar funcionando. Prefiero avanzar y quedarme en el final, en la última escena. Sí, ésa, la que para todos siempre es la más tierna. En las películas, claro. En la vida, no hay guionista que se ocupe de que los finales siempre sean de las mil maravillas.
Nunca fui guionista. Quizás debí serlo. Quizás debí tener amnesia y un corazón de madera. Quizás podría repetir la escena, para sentir que, en realidad, fue el rodaje el que no estuvo bien. Quizás podría modificar mis libretos y exagerar mis sentimientos. Quizás podría ser la protagonista y no la actriz secundaria. Quizás lograría que se exhibiera en los cines y hasta un premio. Quizás, quizás, pero no sé si quiero ese quizás.No sé si quiero seguir proyectando la escena en mis pensamientos. No hace falta abusar de mi fortaleza ni de mi crecimiento personal. Hay cosas, que requieren más que eso, para empezar a andar.
Y sí esta cámara no empieza a grabar sin cinta. Tampoco esta historia comienza a escribirse sin un sueño. Hay sueños buenos, hay sueños malos. Lo que hay son anhelos, deseos. Y yo, no me puedo permitir tenerlos. ¿Quién te dijo que era eso lo que deseaba? ¿Quién te dijo que quería volver a rodar la historia? Nadie sabe, nadie puede descubrir mis deseos, cuando ni yo sé lo que quiero. Este cuento, fue sólo eso, un cuento, no alcanzó a ser novela. Y siempre son los grandes Best Sellers los que llegan al cine. Por eso, no fue un éxito. Por eso, no vale la pena intentar rodarlo de nuevo.
Guardo estos pensamientos, como guardé los pedazos de la cinta. Guardo esta confusión, para no tener que enfrentarla nunca más. Guardo todo y nada. Todo eso y nada de aquello. Guardo lo malo, porque así el corazón se hace de madera. No guardo lo bueno, porque así se rebela. No quiero motines en mi contra. No quiero insurgencia en mi cabeza y menos. ..Bueno, tú, ya sabes donde no quiero rebeldes.
sábado, 30 de octubre de 2010
Comienzo

viernes, 30 de octubre de 2009
El Afán
Y así de a poco irnos ensimismando
Me sorprende ese afán de mentirnos
Y también de herirnos
Me sorprende ese afán de decir entre líneas
De creer que insinuar es decir
De creer que omitir es mentir
Me sorprende que pienses que esto no importa
Me sorprende que creas que soy una tonta
Que me ocultes verdades que ya no me asombran
Que le digas al mundo que nos conocemos
Cuando los dos sabemos que ya ni nos entendemos
martes, 1 de septiembre de 2009
Vida y muerte

Se alejó de aquel sitio y entonces, se dirigió donde debería haber ido desde un principio, a la tumba de su hermana; Sin embargo, mientras cruzaba el sendero que unía las dos divisiones del cementerio, se encontró con una mujer delgada, que traía en una mano un ramo de rosas blancas y en la otra, una botella de agua. La siguió con la mirada y, para su sorpresa, ella venía a visitar a aquellas personas que salían en la lápida que tanto había llamado su atención, sintió unas ganas de ir a hablarle, todavía no sabía bien por qué, pero en su interior sentía que necesitaba saber cómo se habían conocido esas personas. Se sentía intrusa, pero la curiosidad era más fuerte como para detener sus pensamientos y sus actos, entonces, retrocedió por el sendero y repentinamente se tiró al césped junto a la mujer.
Se miraron, pero no cruzaron palabras, la mujer se sentía un tanto incomoda, pues no es normal que cuando se va al cementerio a ver a tus seres queridos, alguien invada ese momento tan íntimo. Sin embargo; parece que hace mucho que no conversaba largo y tendido con una persona, pues de un momento a otro comenzó a hablarle a Sonia sobre la bonita pareja que hacían sus padres y así mediante preguntas la mujer fue contando paso a paso los detalles de esa bella relación.
Un nueve de enero de 1958, dos jóvenes osorninos se conocieron en una estación de trenes en Santiago; él viajaba con destino a Concepción y ella hacia su ciudad natal, tomaron el tren de las diez y como el destino sabe de estas cosas, los unió en un mismo asiento. Bernarda, con sus diecinueve años recién cumplidos, miraba por la ventana para tener que evitar ver al joven que estaba a su lado; Elías, y él leía el reverso del boleto que le dieron la primera vez que fue al cine, llevaba mucho rato haciendo lo mismo y ya se sentía un poco inquieto. De pronto el tren se detuvo y el auxiliar del conductor salió de la cabina y dirigiéndose a los pasajeros les dijo que un imprevisto había ocurrido en la línea férrea, por lo cual iban a estar parados en ese sitio cerca de seis horas, hasta que alguien de la empresa de ferrocarriles viniera a reparar el daño. La situación era desagradable, pero propicia para iniciar una conversación con el compañero de asiento.
Bernarda se cruzó de brazos y con la voz un poco quebrada le preguntó la hora a Elías, él le dijo que eran las doce con cinco, ella dijo gracias y él, de nada. Pasaron cinco minutos y el joven no encontraba la forma de volver a retomar la conversación con aquella bella mujer; entonces, decidió preguntarle su destino y así no pararon hasta que él se bajó en Conce y ella le entregó en un papel, el número de la casa donde trabajaba en Santiago, para que cuando tuviera tiempo la llamara y pudieran salir a tomar un helado. Se siguieron viendo, pues ambos trabajaban en la capital y el doce de marzo del mismo año, comenzaron a tomarse la mano, fueron de a poco, hasta que sin darse cuenta, la mano de Elías subió por la mejilla de Bernarda, la acarició y la besó en la boca. En ese momento, ambos sabían que lo que sentían no era un simple amorío nada más, sino que iba a perdurar, se querían mucho y con el tiempo se fueron amando.
Se casaron cuando ella tenía 21 años y él 23, no invitaron a sus amigos ni a su familia, sólo estaban con sus testigos respectivos, en el caso de ella, la otra empleada de la casa donde trabajaba y en el de él, un compañero de trabajo de la fábrica, tanto amor no podía esperar un día más. Se fueron a vivir a una pequeña casa en las afueras de Santiago, allí concibieron a sus hijas y las criaron. La estrecha casa de ladrillo se fue agrandando con el tiempo, a la vez que nacían los retoños y también los nietos.
Bernarda y Elías permanecieron juntos hasta que la muerte, literalmente, los separó. Un resfrío mal cuidado acabó con la vida del viejo, que hasta el final de sus días, le cantó tangos en el oído a su señora y no se cansó de decirle lo mucho que la amaba. Eran un matrimonio feliz, pero claro como todo en la vida, tuvieron sus altos y sus bajos, pero jamás nada pudo separarlos, pues el amor que los unía era más fuerte. Y ¡vaya que fuerte!, porque no pudieron estar más de una quincena separados, para que Elías viniera a buscar a su amada, la que incesantemente se lo pedía todas las noches en silencio, cuando a tientas buscaba en la oscuridad, su cuerpo ausente en el lecho.
El treinta de enero del 2006, la vieja abuela Bernarda cerró sus ojos para no despertar más y en una carta dejo escrita la bella historia de amor que construyó con su difunto marido. “(…)¿Quién va a pensar que en un tren vas a conocer al hombre de tu vida, quién va a pensar a los quince años que tendrás que llorarás por un hombre que aún ni conoces, quién puede entender que ahora no puedo vivir sin él?. Sólo la vida, ella nos une, ella nos separa y ahora nos vuelve a juntar”.
De pronto, la mujer delgada deja de hablar, había terminado su relato y la limpieza de la lápida de sus padres, ya era hora de marcharse. Entonces se para delante de Sonia y le da un gran abrazo, mutuamente se agradecen por el momento de intimidad, por la confianza y por escuchar. Sin decir más, cada una toma su camino, la mujer, el de salida y Sonia, el del sendero que aún no cruzaba, para poder llegar al lugar donde se encontraba su hermana. Como muchos domingos, este era un día para visitar a los amigos y parientes difuntos; Sin embargo, jamás una visita al cementerio había sido tan especial como ésta.
viernes, 26 de junio de 2009
No sabíamos
De pronto la mujer soltó la mano de su pareja y corrió, corrió tan rápido que ni él ni yo pudimos alcanzar su recorrido con la vista, porque simplemente se perdió en la espesura de la oscuridad, se desvaneció lentamente como se desvanece la espuma en el mar. El hombre no la siguió, no la lloró y creo que tampoco la amó; él nada más agachó la cabeza y comenzó a retroceder por el mismo camino por donde antes había venido y fue ahí cuando me vio.
Yo estaba sentada en un banco, al lado de un foco; mi rostro estaba bastante iluminado, perfecto para que el hombre pudiera notar mis mejillas ruborizadas, avergonzadas; me sentía culpable, intrometida, por haber presenciado un momento tan privado; así que lo único que hice cuando él me miró, fue reír. Y creo que es lo más estúpido que he hecho en mi vida, siempre me dan ataques de risa cuando me pongo nerviosa por algo, pero creo que jamás había sido tan inoportuna como ese día, no entiendo cómo no pude controlarme, ¿es qué acaso no podía entender que ese hombre estaba sufriendo?, ¿acaso yo no tenía sentimientos?. Pero, entonces, algo extraño sucedió, el hombre me sonrió y comenzó a reír, se produjo entre nosotros una suerte de situación mística, en la que yo ni él sabíamos por qué reíamos cada vez más fuerte. De pronto, yo dejé de reír y con tono asustado, le pedí disculpas por mi falta de respeto e insensibilidad, era lo mínimo que podía hacer. Entonces, él me dijo que no me disculpara, porque no había cometido ninguna impertinencia, simplemente había reído, como lo hace la gente feliz y como por supuesto su ex novia, nunca lo había hecho. Sus palabras no sé si mi hicieron sentir mejor o peor, pero lo que si sé es que ese hombre ya no amaba y si amaba, no lo sabía.
Comenzamos a conversar y sin que yo le preguntara, él me contó sobre su historia de amor; me pareció un hombre interesante, tan dulce y elocuente, que me extrañaba que no tuviera un amigo a quien contarle todas esas cosas y que en su defecto, le estuviera revelando sus intimidades a una desconocida como yo. Poco a poco me fui internando en sus recuerdos, me fui identificando con él, con ella, con ambos. Y entonces, me di cuenta que éramos tan parecidos, tanto sufrimiento habíamos tenido que ya nada calaba hondo en nuestros corazones, sólo vivíamos atados o desatados a una persona que ya no amábamos, fingíamos ser dulces, comprensivos, empáticos, para no dañar, para no hacer sufrir, cuando en realidad no entendíamos que era mejor decir la verdad, antes que actuar, sólo había que hablar, quizás dolería, quizás sufrirían; pero nada duele más que la mentira.
Todo era tan extraño, estaba viendo mi vida, mi historia de amor o quizás de desamor, en los recuerdos de un hombre que apenas conocía y que para peor, ni siquiera sabía su nombre ni su procedencia, sólo sabía de sus dolores. Esos dolores que eran tan idénticos a los míos y talvez tan idénticos a los de mi novio. La verdad es que nunca me había puesto a pensar en sus sufrimientos y quizás si me hubiera dicho antes, no habría huido como lo había hecho esa noche, quizás nos podríamos haber entendido.
Mientras mi mente divagaba entre mis sufrimientos, los de mi novio y los del hombre; comencé a sentir unas profundas ganas de perdonar y ser perdonada, de hablar y ser escuchada; y de amar y ser amada. Esa noche, a mi lado, no había otra persona, más que ese hombre, que me parecía tan desconocido y conocido a la vez; entonces lo miré detenidamente, analicé su rostro, su piel, sus manos; sus ojos que reflejaban los míos, su boca que reflejaba la mía. Me acerqué lentamente y sellé sus labios con un beso tan mágico que jamás podría haberlo olvidado, él me respondió y mientras nos besábamos; sentí paz, amor, perdón, comprensión como nunca la había sentido.
Entonces, nos paramos de la banca, nos tomamos de la mano y esta vez, nos fuimos juntos por ese camino oscuro. Juntos nos fuimos desvaneciendo en la negrura de la noche, Juntos,como nunca antes, nos fuimos amando.
sábado, 9 de mayo de 2009
renacer...

Un sentimiento, que a pesar del tiempo transcurrido, renacía tan intacto como siempre y es que esa dosis de ternura y misterio en tus ojos, sigue siendo el detonador perfecto de mis sentimientos...
sábado, 17 de enero de 2009
Orgullo v/s amor

lunes, 12 de enero de 2009
Sensibilidad :(

viernes, 9 de enero de 2009
¿Por qué?
Me pregunto a diario por qué lo hiciste, teníamos una vida en común, un proyecto. Pensé que eso te hacía feliz, pensé que yo te hacía feliz, pero ¡ay, cielos!, perdona que esté llorando, es casi imposible, ya sabes te lo prometí el día de tu muerte, en este mismo lugar, porque sé que no te gustaba verme llorar, siempre decías: “No soporto ver que sufras, querida”. Pero, por favor que inconsecuente eres, digo eras, tu muerte es el dolor más grande que he tenido en mi vida y el último que tendré, creo que nada lo superará y me vienes a decir que no te gusta verme sufrir siendo que fuiste tú mismo quien acabo con su vida cuando llevábamos cinco años de noviazgo y estábamos a punto de casarnos. No seas mentiroso, eso eres y eso eras un mentiroso, tu madre me dice que debo superar tu muerte, todos me lo dicen, pero es que no entiendo, no puedo. Dime qué fue lo que hice mal, eras infeliz está claro, de no serlo no habrías hecho esta locura; sabías que eras la luz de mi vida y me arruinaste, maldito, no te perdonaré jamás, te amo, pero te odio por dejarme aquí sola con esta hija; si una hija, esa era la noticia que quería darte el día que te suicidaste.
Bueno y ahora estoy aquí, sentada en la lapida que lleva tu nombre y sabes, vine a despedirme, porque ni esta ciudad ni este país son lo mismo sin ti, mi vida ya no es igual, todo es tan distinto, si no fuera por Antonia, nuestra hija, creo que estaría contigo en este momento , pero ella ha transformado mi vida, por lo menos hace que vea el lado bueno de las cosas, hace que me acuerde mucho de ti, en ocasiones cuando la veo reír, me parece ver que eres tú y la abrazo tan fuerte que siento en su cuerpecito pequeño esa calidez que sentía cuando tú tomabas mi mano. ¡Oh Te extraño tanto!, quisiera verte, besarte y abrazarte, pero ya sabes si no fui una buena novia ni tampoco una buena esposa, ¡rayos nunca lo fui!, seré una buena madre y no dejaré sola a Anto ni tampoco a ti, querido, siempre te traigo en mis pensamientos y en mi corazón.
Bien creo que Antonia lo entenderá cuando sea mayor, ya no te preocupes más, querido, contigo está mucho mejor, esa niña me traía demasiados recuerdos tuyos, creo que merece conocer a su padre, ese fue su regalo de cumpleaños ¡jaja!, ¿no crees que es magnífico?.Soy una excelente madre, muy preocupada por cierto así que aunque esté lejos de mi bebé, quiero que le cepilles los dientes a diario y que no olvides cambiarle su ropita. ¡Ah! y para cuando les toque venir a la casa, quiero que la traigas con el vestido nuevo que le compré el mes pasado, se ve hermosa. Bien, querido adiós, hablamos pronto.
domingo, 28 de diciembre de 2008
¡Demuéstralo!
sábado, 13 de diciembre de 2008
En el baño
-eh si, supongo que si
-¿cómo estás?
-bien, eso creo
-que bueno, ¿cómo te llamas?
-Freddy, eh ¿no te parece un poco extraño estar hablando en el baño?
-no, para nada, es lo más normal, ya he conocido a tres chicos así. De hecho con el último estuvimos juntos una noche y no me gustó su cuerpo, parece que hacía mucho ejercicio, era casi de piedra.
-que horror (casi susurrando)
-¿qué dices?
-nada, sabes me tengo que ir, un gusto hablar contigo
-bueno igualmente. Había conocido hombres tímidos, pero ninguno como este tipo y eso que tenía nombre de gay, ¡ja! como Freddy Mercury, en fin creo que continuaré con mi tarea, la noche es largísima.
jueves, 11 de diciembre de 2008
¿Chocamos?
sábado, 6 de diciembre de 2008
Que miedo...
sábado, 22 de noviembre de 2008
Mi Luz
jueves, 20 de noviembre de 2008
Una carta para un casi amigo
Mientras corriamos por la escalera, al parecer, me marié y caí al suelo, azotando mi cabeza en el cemento. Lo extraño es que cuando mi tío Luis me encontró, estaba sola y yo me acuerdo perfectamente que estaba contigo, la verdad es que no entiendo qué ocurrió, sólo me da mucha pena saber que no fuiste capaz de ayudarme, pues si no querías llamar a una ambulancia o tomarme en brazos, podrías haber llamado a mi tío; ya que me habías visto mientras yo conversaba con él en el almacén, además todo el mundo sabe que soy su sobrina.
En fin pensé que éramos amigos, pero me equivoqué, nuevamente tuve una desilusión y hoy sé que es mejor no esperar méritos o acciones bondadosas de las personas, pues son meras ilusiones. Sé que no te volveré a ver y sabes, ni siquiera sé por qué estoy escribiendo esta carta, si en realidad no sé ni cómo te llamas ni dónde vives, ni nada de tí, sólo sé que vivimos un momento entretenido, que una sonrisa tuya me alegro el día, pero también sé que esa sonrisa me llevó a crear falsas esperanzas de una amistad, que en realidad nunca fue ni será.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Esperaré resistir aunque sea un suspiro...

martes, 11 de noviembre de 2008
El tesoro
domingo, 9 de noviembre de 2008
¿Mujeres débiles?

Por ahí dicen que una técnica para que un hombre se fije en una mujer, es que ésta se presente como una chica débil que necesita de la protección de un "macho" rudo, pero ¿es qué acaso los hombres se asustan cuando ven una mujer que no necesita de un varón para protegerse de los peligros?.
Está claro que en gustos no hay nada escrito y que obviamente no todos los hombres tienen las mismas preferencias, es decir, no a todos les gustan las chicas sensibles, débiles, pero de que algunos les asusta; de eso no hay duda. En el mundo de hoy, las mujeres se presentan cada vez más exigentes, ya sea desde el punto de vista laboral, económico como también desde el sexual; entre otros. Los hombres muchas veces no saben cómo responder a estos requerimientos y de hecho se asustan, cuando una mujer exige satisfacció sexual y es que al parecer ya pasó esa época en la que el hombre era reconocido socialmente como el agente activo en la relación sexual; mientras que la mujer era presentada como el agente pasivo de la relación, es decir, sólo se limitaba a recibir, más allá si sus necesidades eran o no satisfacidas.
Por generacione se ha asumido que el hombre es superior, incluso en algunas culturas las mujeres son consideradas derechamente como inferiores. De hecho en la antigüedad no era mal visto que los varones tuvieran amoríos con mujeres fuera del matrimonio; ya que se consideraba que justamente esas mujeres estaban ahí para satisfacer sexualmente a los hombres y que sus esposas no debían sentir deseo sexual; puesto era muy mal visto en una mujer "decente". Ahora, en la actualidad, la situación no es igual, pero todavía hay personas, que califican de sueltas, putas a mujeres que tienen una vida sexual activa. Aquello se puede ver incluso en las mismas divisiones que los hombres hacen de las féminas: unas son para lesear, para el rato, es decir, sueltas y las otras son para comprometerse; ya que son más señoritas. Mientras que los hombres son todos iguales, no hay divisiones; porque incluso en una familia en la que hay hijos e hijas, se notan esas diferencias; ya que las retricciones siempre son mayores con las hermanas; ya que hay criar a la niña como una señorita, porque de lo contrario ningún hombre se fijaría en ella para algo serio. En cambio los hermanos gozan de libertad y no es poco casual escuchar frases como las siguientes: "Es que él es hombre, tú eres mujer y te puede pasar algo y además no quiero que andes en la boca de la gente".
Otro punto importante de destacar es esa constante de creer que a las mujeres les puede pasar algo malo y a los hombres no, como si ellos fueron superpoderosos y ellas simplemente vulnerables a cualquier peligro y es que al parecer una mujer está segura siempre y cuando vaya de la compañia de un varón que pueda defenderla en caso de presentarse un problema, como si no existieran mujeres capaces de cuidarse por sus propios medios. El caso es que si las hay y lo peor de todo es que son consideradas como ahombradas, o sea que hacen cosas de hombres; me pregunto: ¿Es una característica exclusivamente varonil defenderse si te han molestado o golpeado?. Creo que no y que la fuerza no es una facultad especial de los hombres, sino que a mi parecer está muy bien que las mujeres estén cada vez preparadas en defensa personal, karate, etc.
Pero considerar a una mujer de ahombrada no es una mera calificación; ya que si la chica es marimacho, los hombres no la toman en cuenta, porque claro esa mujer no calza con el estereotipo de señorita dulce, indefensa, en conclusión con la idea de la chica que necesita de un hombre para sobrevivir en este mundo tan peligroso.
Por mucho que les cueste comprender a algunos machistas, la mujer hoy en día si puede ser más exitosa que el hombre. Algo que a muchos les irrita es ver cómo sus esposas ganan más dinero que ellos, como si lo que hacen las féminas fuese inferior. Otro ejemplo es considerar que la mujer que es dueña de casa, no trabaja; se desmerece la labor de madre y de cuidadora de un hogar, como si educar a los hijos y hacer el aseo o cocinar no implicará tiempo, dedicación e inteligencia.
Y es que a los varones machistas no les queda de otra, que acostumbrarse q que su dinero no es el único que sirve en el hogar o llevandolo a otro plano, por ejemplo, una mujer si puede invitar a un hombre a comer o a salir, no está mal y está bien muchos se cohiben, se sienten humillados y les da miedo, pero no hay otra opción: las mujeres pueden ser igual de fuertes, capaces, exitosas y exigentes que un hombre, aunque ello vaya contra el orgullo de algunos y algunas.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Inevitable...
