martes, 14 de junio de 2011

Desde afuera



A veces, piensa que nada entiende de la vida, que las mentiras no son tan mentiras, sino verdades dichas de otro modo, dichas con rebeldía, con venganza, con miedo, con malas intenciones o, incluso, con buenas. A veces, piensa que no es bueno meditar tanto, porque lo que tiene que ser; será y no hará falta pensarlo una y otra vez. A veces, cree que cree, pero se encuentra a sí misma, dudando. A veces, cree que podría cambiar, cambiarlos, pero aterriza. Aterrizar, caer a tierra luego de haber volado ¿Estuvo ella volando? Quizás sí. Es lo más probable. Sus reacciones, sus actitudes demuestran que no estaba aquí, en su lugar. Sí, éste es su lugar, la tierra firme, la de las cosas concretas.


Pasan las horas y piensa, piensa y piensa. Si pagaran por pensar, ella ya tendría bastante dinero. Pero, lástima, nadie te paga por pensar todo el día en lo mismo, en los mismos. Quisiera ser pobre. Sería todo tan distinto. Quisiera que esas cosas que tanto espera, llegaran luego, para así no pensarlas, para así no evocarlas. Pero no hay caso, lo que no llega, no llega porque no quiere llegar. En el camino, la gente se agota, se abruma, se aburre. En este camino, ella todavía ni siquiera avanzaba y ya se encontraba totalmente agotada ¿Dónde estaba la meta de esa carrera? "En ningun lado- piensa-nunca hubo meta. Sólo corrimos por fuera de la pista. Nos adelantamos, incluso, pero de nada valio. No estabamos en el juego".


Ahora, que mira desde las graderías, puede entender porqué no se fueron por la pista. "Siempre supimos que no íbamos hacia la meta, pero era más fácil pensar que sí, porque como ya saben, pensar mucho en lo incorrecto, te afecta el corazón. Ese órgano vital, para empezar a andar, para empezar a funcionar. Le dijimos al corazón que íbamos por el camino correcto, pero por la calidad del efuerzo, éste se dio cuenta de nuestro engaño. El corazón no se agitó, no se esforzó. Sólo se entristeció, por las mentira, pero supimos decirle, que esa mentira, había sido por un bien mayor", pensó.


Entonces, éste entendió, que, a veces, es mejor no reclamar, sólo correrse, correrse de la pista, del camino. No hay salud, no hay oxígeno, para pedir más. Si ellos, lo hicieron, lo hicieron por mí; eso pensó. Y siguió, siguió el camino desde afuera. Pensaron que él olvidaría todo, pero no era primera vez que le sucedía... Ella, por su parte, seguiría pensando, como siempre lo hacía.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Esa cinta


Afuera un grupo de perros ladran. Y acá dentro, mil pensamientos aúllan en mi cabeza. No hace falta seguir con esto, me dicen unos, y otros, me alegan que si lo pienso, por algo debe ser. No me interesa cuál es ese algo, lo que me interesa es que exista ningún algo. No hay tiempo ni corazones para vivir escenas repetidas. Quizás a todo nos guste, volver a repetirnos las películas en las partes más lindas, pero eso es así. Es una película; tenemos el control, podemos poner pausa cuando queramos. En cambio, en esta película, el botón de stop parece no estar funcionando. Prefiero avanzar y quedarme en el final, en la última escena. Sí, ésa, la que para todos siempre es la más tierna. En las películas, claro. En la vida, no hay guionista que se ocupe de que los finales siempre sean de las mil maravillas.

Nunca fui guionista. Quizás debí serlo. Quizás debí tener amnesia y un corazón de madera. Quizás podría repetir la escena, para sentir que, en realidad, fue el rodaje el que no estuvo bien. Quizás podría modificar mis libretos y exagerar mis sentimientos. Quizás podría ser la protagonista y no la actriz secundaria. Quizás lograría que se exhibiera en los cines y hasta un premio. Quizás, quizás, pero no sé si quiero ese quizás.No sé si quiero seguir proyectando la escena en mis pensamientos. No hace falta abusar de mi fortaleza ni de mi crecimiento personal. Hay cosas, que requieren más que eso, para empezar a andar.

Y sí esta cámara no empieza a grabar sin cinta. Tampoco esta historia comienza a escribirse sin un sueño. Hay sueños buenos, hay sueños malos. Lo que hay son anhelos, deseos. Y yo, no me puedo permitir tenerlos. ¿Quién te dijo que era eso lo que deseaba? ¿Quién te dijo que quería volver a rodar la historia? Nadie sabe, nadie puede descubrir mis deseos, cuando ni yo sé lo que quiero. Este cuento, fue sólo eso, un cuento, no alcanzó a ser novela. Y siempre son los grandes Best Sellers los que llegan al cine. Por eso, no fue un éxito. Por eso, no vale la pena intentar rodarlo de nuevo.

Guardo estos pensamientos, como guardé los pedazos de la cinta. Guardo esta confusión, para no tener que enfrentarla nunca más. Guardo todo y nada. Todo eso y nada de aquello. Guardo lo malo, porque así el corazón se hace de madera. No guardo lo bueno, porque así se rebela. No quiero motines en mi contra. No quiero insurgencia en mi cabeza y menos. ..Bueno, tú, ya sabes donde no quiero rebeldes.

sábado, 30 de octubre de 2010

Comienzo


Ella tenía más de diez razones para ser feliz, pero siempre encontraba más de cien, para no serlo. En su oscura habitación se encerraba, día a día, a escuchar el canto de los pájaros. Le agradaba sentir que aparte de las personas, existían otros seres que se comunicaban. Probablemente para ella habría sido mucho más fácil ser un ave. Las relaciones con el resto de las personas no le resultaban tan bien, o mejor dicho casi no tenía ese tipo de relaciones.
Gozaba de una gran imaginación, de hecho sus felicidades consistían en crearse sueños que lo más seguro es que nunca se cumplirían. Pero eso, no tenía que ver con que sus sueños fueran inalcanzables, sino, con su miedo a intentar cumplirlos. Conversaba consigo misma, sobre su desgracia, y se decía que estaba aburrida de soñar, pero al mismo tiempo, sabía que eso era lo que la mantenía viva. Y a veces, cuando recordaba momentos, se confundía entre aquellos que realmente habían sucedido y los que nunca habían existido. No estaba loca. Estaba sola, pero ya se había acostumbrado a esa soledad. No le gustaba tener que hablar sobre su vida. La gente siempre se preocupaba de los logros, como si fuera obligación tener que ser exitosos. Por lo mismo, había aprendido a dar la respuesta correcta: "sí. Todo bien, gracias". A la gente no le importaba el lado malo, de hecho, preguntarte cómo estabas o cómo te iba, no era más que por cortesía. No había tiempo para penas ni problemas ajenos, ya todos tenían los propios. Ya todos tenían una vida. Una vida que ella no tenía.
Ya no necesitaba llorar ni escribir para desahogarse, pues ya no había nada nuevo que contar. Cada vez se sentía más vacía. No había motivaciones. Ni tampoco alguien en quien pensar, aunque fuera con rencor.
Simplemente se estaba alejando de todo; de la gente, de la felicidad, del amor. Por eso prefería no pensar en lo que podía pasar en unos cuantos años más. Le aterraba la idea de verse sola, admirando las vidas del resto. Contemplando cómo las demás personas encontraban la felicidad y ella, no. Una vida así no era vida. Necesitaba replantearse, y aunque le costaba aceptarlo, necesitaba cambiar y rodearse de nuevas personas, pues no quería convertirse en un estorbo para sus cercanos. Sin embargo, por ahora, lo único que pedía era un impulso. Sólo un impulso, para comenzar a vivir.

viernes, 30 de octubre de 2009

El Afán

Me sorprende ese afán de querer separarnos
Y así de a poco irnos ensimismando
Me sorprende ese afán de mentirnos
Y también de herirnos

Me sorprende ese afán de decir entre líneas
De creer que insinuar es decir
De creer que omitir es mentir
Me sorprende que pienses que esto no importa

Me sorprende que creas que soy una tonta
Que me ocultes verdades que ya no me asombran
Que le digas al mundo que nos conocemos
Cuando los dos sabemos que ya ni nos entendemos

martes, 1 de septiembre de 2009

Vida y muerte


Sonia detuvo su mirada en una lápida, había muchas allí, pues era un cementerio muy grande; Sin embargo esa tenía algo especial: habían dos nombres en ella, al parecer correspondían a los de una pareja. El hombre había fallecido quince días antes que la mujer, lo cual le llamó mucho la atención; comenzó a pensar en aquellas personas y en cómo a veces resulta cierto eso que dicen que se puede morir de pena. Trató de no reflexionar más sobre el tema, pues dicen que es mejor dejar descansar en paz a los muertos y ella, con sus pensamientos sentía que estaba perturbando esa calma.

Se alejó de aquel sitio y entonces, se dirigió donde debería haber ido desde un principio, a la tumba de su hermana; Sin embargo, mientras cruzaba el sendero que unía las dos divisiones del cementerio, se encontró con una mujer delgada, que traía en una mano un ramo de rosas blancas y en la otra, una botella de agua. La siguió con la mirada y, para su sorpresa, ella venía a visitar a aquellas personas que salían en la lápida que tanto había llamado su atención, sintió unas ganas de ir a hablarle, todavía no sabía bien por qué, pero en su interior sentía que necesitaba saber cómo se habían conocido esas personas. Se sentía intrusa, pero la curiosidad era más fuerte como para detener sus pensamientos y sus actos, entonces, retrocedió por el sendero y repentinamente se tiró al césped junto a la mujer.

Se miraron, pero no cruzaron palabras, la mujer se sentía un tanto incomoda, pues no es normal que cuando se va al cementerio a ver a tus seres queridos, alguien invada ese momento tan íntimo. Sin embargo; parece que hace mucho que no conversaba largo y tendido con una persona, pues de un momento a otro comenzó a hablarle a Sonia sobre la bonita pareja que hacían sus padres y así mediante preguntas la mujer fue contando paso a paso los detalles de esa bella relación.

Un nueve de enero de 1958, dos jóvenes osorninos se conocieron en una estación de trenes en Santiago; él viajaba con destino a Concepción y ella hacia su ciudad natal, tomaron el tren de las diez y como el destino sabe de estas cosas, los unió en un mismo asiento. Bernarda, con sus diecinueve años recién cumplidos, miraba por la ventana para tener que evitar ver al joven que estaba a su lado; Elías, y él leía el reverso del boleto que le dieron la primera vez que fue al cine, llevaba mucho rato haciendo lo mismo y ya se sentía un poco inquieto. De pronto el tren se detuvo y el auxiliar del conductor salió de la cabina y dirigiéndose a los pasajeros les dijo que un imprevisto había ocurrido en la línea férrea, por lo cual iban a estar parados en ese sitio cerca de seis horas, hasta que alguien de la empresa de ferrocarriles viniera a reparar el daño. La situación era desagradable, pero propicia para iniciar una conversación con el compañero de asiento.

Bernarda se cruzó de brazos y con la voz un poco quebrada le preguntó la hora a Elías, él le dijo que eran las doce con cinco, ella dijo gracias y él, de nada. Pasaron cinco minutos y el joven no encontraba la forma de volver a retomar la conversación con aquella bella mujer; entonces, decidió preguntarle su destino y así no pararon hasta que él se bajó en Conce y ella le entregó en un papel, el número de la casa donde trabajaba en Santiago, para que cuando tuviera tiempo la llamara y pudieran salir a tomar un helado. Se siguieron viendo, pues ambos trabajaban en la capital y el doce de marzo del mismo año, comenzaron a tomarse la mano, fueron de a poco, hasta que sin darse cuenta, la mano de Elías subió por la mejilla de Bernarda, la acarició y la besó en la boca. En ese momento, ambos sabían que lo que sentían no era un simple amorío nada más, sino que iba a perdurar, se querían mucho y con el tiempo se fueron amando.
Se casaron cuando ella tenía 21 años y él 23, no invitaron a sus amigos ni a su familia, sólo estaban con sus testigos respectivos, en el caso de ella, la otra empleada de la casa donde trabajaba y en el de él, un compañero de trabajo de la fábrica, tanto amor no podía esperar un día más. Se fueron a vivir a una pequeña casa en las afueras de Santiago, allí concibieron a sus hijas y las criaron. La estrecha casa de ladrillo se fue agrandando con el tiempo, a la vez que nacían los retoños y también los nietos.


Bernarda y Elías permanecieron juntos hasta que la muerte, literalmente, los separó. Un resfrío mal cuidado acabó con la vida del viejo, que hasta el final de sus días, le cantó tangos en el oído a su señora y no se cansó de decirle lo mucho que la amaba. Eran un matrimonio feliz, pero claro como todo en la vida, tuvieron sus altos y sus bajos, pero jamás nada pudo separarlos, pues el amor que los unía era más fuerte. Y ¡vaya que fuerte!, porque no pudieron estar más de una quincena separados, para que Elías viniera a buscar a su amada, la que incesantemente se lo pedía todas las noches en silencio, cuando a tientas buscaba en la oscuridad, su cuerpo ausente en el lecho.

El treinta de enero del 2006, la vieja abuela Bernarda cerró sus ojos para no despertar más y en una carta dejo escrita la bella historia de amor que construyó con su difunto marido. “(…)¿Quién va a pensar que en un tren vas a conocer al hombre de tu vida, quién va a pensar a los quince años que tendrás que llorarás por un hombre que aún ni conoces, quién puede entender que ahora no puedo vivir sin él?. Sólo la vida, ella nos une, ella nos separa y ahora nos vuelve a juntar”.

De pronto, la mujer delgada deja de hablar, había terminado su relato y la limpieza de la lápida de sus padres, ya era hora de marcharse. Entonces se para delante de Sonia y le da un gran abrazo, mutuamente se agradecen por el momento de intimidad, por la confianza y por escuchar. Sin decir más, cada una toma su camino, la mujer, el de salida y Sonia, el del sendero que aún no cruzaba, para poder llegar al lugar donde se encontraba su hermana. Como muchos domingos, este era un día para visitar a los amigos y parientes difuntos; Sin embargo, jamás una visita al cementerio había sido tan especial como ésta.

viernes, 26 de junio de 2009

No sabíamos

Era de noche, lo recuerdo perfectamente; paseaba de la mano con una mujer. Ella debe haber tenido unos veinte y él, no más de treinta. Me pareció que hacían muy linda pareja; sin embargo a medida que se iban acercando pude notar que ella lloraba, no sé por qué ni por quién, pero él la consolaba de una forma tan dulce, que era imposible imaginarse que era él, quien había provocado tan profundos lamentos.

De pronto la mujer soltó la mano de su pareja y corrió, corrió tan rápido que ni él ni yo pudimos alcanzar su recorrido con la vista, porque simplemente se perdió en la espesura de la oscuridad, se desvaneció lentamente como se desvanece la espuma en el mar. El hombre no la siguió, no la lloró y creo que tampoco la amó; él nada más agachó la cabeza y comenzó a retroceder por el mismo camino por donde antes había venido y fue ahí cuando me vio.

Yo estaba sentada en un banco, al lado de un foco; mi rostro estaba bastante iluminado, perfecto para que el hombre pudiera notar mis mejillas ruborizadas, avergonzadas; me sentía culpable, intrometida, por haber presenciado un momento tan privado; así que lo único que hice cuando él me miró, fue reír. Y creo que es lo más estúpido que he hecho en mi vida, siempre me dan ataques de risa cuando me pongo nerviosa por algo, pero creo que jamás había sido tan inoportuna como ese día, no entiendo cómo no pude controlarme, ¿es qué acaso no podía entender que ese hombre estaba sufriendo?, ¿acaso yo no tenía sentimientos?. Pero, entonces, algo extraño sucedió, el hombre me sonrió y comenzó a reír, se produjo entre nosotros una suerte de situación mística, en la que yo ni él sabíamos por qué reíamos cada vez más fuerte. De pronto, yo dejé de reír y con tono asustado, le pedí disculpas por mi falta de respeto e insensibilidad, era lo mínimo que podía hacer. Entonces, él me dijo que no me disculpara, porque no había cometido ninguna impertinencia, simplemente había reído, como lo hace la gente feliz y como por supuesto su ex novia, nunca lo había hecho. Sus palabras no sé si mi hicieron sentir mejor o peor, pero lo que si sé es que ese hombre ya no amaba y si amaba, no lo sabía.

Comenzamos a conversar y sin que yo le preguntara, él me contó sobre su historia de amor; me pareció un hombre interesante, tan dulce y elocuente, que me extrañaba que no tuviera un amigo a quien contarle todas esas cosas y que en su defecto, le estuviera revelando sus intimidades a una desconocida como yo. Poco a poco me fui internando en sus recuerdos, me fui identificando con él, con ella, con ambos. Y entonces, me di cuenta que éramos tan parecidos, tanto sufrimiento habíamos tenido que ya nada calaba hondo en nuestros corazones, sólo vivíamos atados o desatados a una persona que ya no amábamos, fingíamos ser dulces, comprensivos, empáticos, para no dañar, para no hacer sufrir, cuando en realidad no entendíamos que era mejor decir la verdad, antes que actuar, sólo había que hablar, quizás dolería, quizás sufrirían; pero nada duele más que la mentira.


Todo era tan extraño, estaba viendo mi vida, mi historia de amor o quizás de desamor, en los recuerdos de un hombre que apenas conocía y que para peor, ni siquiera sabía su nombre ni su procedencia, sólo sabía de sus dolores. Esos dolores que eran tan idénticos a los míos y talvez tan idénticos a los de mi novio. La verdad es que nunca me había puesto a pensar en sus sufrimientos y quizás si me hubiera dicho antes, no habría huido como lo había hecho esa noche, quizás nos podríamos haber entendido.

Mientras mi mente divagaba entre mis sufrimientos, los de mi novio y los del hombre; comencé a sentir unas profundas ganas de perdonar y ser perdonada, de hablar y ser escuchada; y de amar y ser amada. Esa noche, a mi lado, no había otra persona, más que ese hombre, que me parecía tan desconocido y conocido a la vez; entonces lo miré detenidamente, analicé su rostro, su piel, sus manos; sus ojos que reflejaban los míos, su boca que reflejaba la mía. Me acerqué lentamente y sellé sus labios con un beso tan mágico que jamás podría haberlo olvidado, él me respondió y mientras nos besábamos; sentí paz, amor, perdón, comprensión como nunca la había sentido.

Entonces, nos paramos de la banca, nos tomamos de la mano y esta vez, nos fuimos juntos por ese camino oscuro. Juntos nos fuimos desvaneciendo en la negrura de la noche, Juntos,como nunca antes, nos fuimos amando.

sábado, 9 de mayo de 2009

renacer...


Pasaron más de dos años, personas, alegrías y tristezas. Y al verte comprobé que nada había cambiado; seguías teniendo esa capacidad de ponerme nerviosa y de hacerme sentir ese cosquilleo en el estómago. Entonces, mi vida se llenó de recuerdos y de ilusiones. Los pensamientos se volvieron la cuna de los sueños de una adolescente enamorada y el corazón muy alocado por la esperanza de una nueva oportunidad, se disparató latiendo muy fuerte cada vez que pensaba en ti.
Un sentimiento, que a pesar del tiempo transcurrido, renacía tan intacto como siempre y es que esa dosis de ternura y misterio en tus ojos, sigue siendo el detonador perfecto de mis sentimientos...

sábado, 17 de enero de 2009

Orgullo v/s amor


Que mal se siente cuando alguién que amas con todo tu corazón se olvida de tí, quizáz el estado es transitorio, pero como sea, dónde se supone que está esa persona ahora que quieres decirle lo mucho que la amas y que la necesitas. ¿Por qué el orgullo puede más que una voz de aliento o un simple gesto de preocupación?, estás triste y no te sientes nada bien, pero quien es tan importante para tí, no aparece por ningún sitio, piensas que acaso puede estar haciendo otra cosa, que es lo más probable, pero ni siquiera hay un gesto de cariño, un detalle, algo que te haga sentir amada, pues está bien, entiendes que esté ocupando su tiempo en otras cosas, pero lo que no entiendes es que no haya una mínima muestra de amor. Como si haber actuado de cierta manera, que a tu parecer no tiene nada de mal intencionada, hubiese acabado con todo el amor que aquella persona sentía por tí.


Entonces no sabes si lo que has estado sintiendo, esa distancia, ha sido parte de tu imaginación, de tu excesiva sensibilidad o si más bien es que eso de verdad está sucediento. Te sientes tan sola; Sin embargo, sabes que eso depende exclusivamente de tí, porque puedes dejar de sentirte así, a tu alrededor hay mucha gente que te quiere y no tienes porque fijarte exclusivamente en una de ellas. Si alguién ya no te ama ni te quiere como antes , no puedes obligarlo a que lo haga, es lo peor que puedes hacerle a aquella persona y por sobre todo a tí misma.


Ya no sabes que pensar, lo cual provoca que sientas miles de cosas a la vez; en tu cabeza da vueltas esa frase que dice que un gesto vale más que mil palabras, lo cual te hace reflexionar acerca de las actitudes y gestos, mínimos detalles, que ha tenido la persona amada contigo.


Ahora ya no tienes ganas de seguir pensando, pero es imposible porque tuviste un sueño, el cual fue tan mágicamente real, te hizo verte entre los brazos de quien amas y ahora que estás despierta, te das cuenta que fue sólo un sueño y que al parecer aquella persona, no está ni siquiera interesada en hablar contigo. Que tristeza, no sabe cuanto dolor te provoca, ¿acaso de eso se trata el amor?. No creo.

lunes, 12 de enero de 2009

Sensibilidad :(


Yo no sé si es el día, el tiempo o lo que sea, pero a veces hay momentos en que te sientes tan sensible y vulnerable, además te pones a reflexionar y te das cuenta que las cosas ya no son como antes. De hecho ni siquiera crees en la mínima posibilidad de que esa o esas personas importantes para tí, se enteren de lo que estás sintiendo o lo que está pasando por tu cabeza en este momento. Definitivamente todo ha cambiado, quizás eres tú o son ellos, no lo sabes, pero lo que si sabes es que hay algo que te está faltando, algo que si tuviste y que ahora ya no existe.

Sientes esa carencia, quizás para algunos sean simples detalles, pero precisamente eran esas cosas pequeñas las que muchas veces te alegraban el día y te hacían sentir diferente. Ahora que no están te sientes distinta, quisieras que esos pequeños detalles volvieron a existir.

Otras veces sientes miedo de perder y piensas que si las cosas han cambiado es porque también los sentimientos lo han hecho. Entonces te haces mil preguntas y acabas respondiendolas todas con un "nada ha cambiado para mí, espero que nada haya cambiado para tí".

viernes, 9 de enero de 2009

¿Por qué?

Te quedaste largo rato dando vueltas en la piscina. Pensé que te gustaba estar así como flotando, pero cuando pasó más de media hora, comencé a preocuparme de que estuvieras tan quieto. Entonces tiré el vaso que tenía en mi mano y me lancé al agua, allí te hablé, te di un millón de golpes para que despertarás, pero ya era tarde, estabas dormido en un sueño eterno.

Me pregunto a diario por qué lo hiciste, teníamos una vida en común, un proyecto. Pensé que eso te hacía feliz, pensé que yo te hacía feliz, pero ¡ay, cielos!, perdona que esté llorando, es casi imposible, ya sabes te lo prometí el día de tu muerte, en este mismo lugar, porque sé que no te gustaba verme llorar, siempre decías: “No soporto ver que sufras, querida”. Pero, por favor que inconsecuente eres, digo eras, tu muerte es el dolor más grande que he tenido en mi vida y el último que tendré, creo que nada lo superará y me vienes a decir que no te gusta verme sufrir siendo que fuiste tú mismo quien acabo con su vida cuando llevábamos cinco años de noviazgo y estábamos a punto de casarnos. No seas mentiroso, eso eres y eso eras un mentiroso, tu madre me dice que debo superar tu muerte, todos me lo dicen, pero es que no entiendo, no puedo. Dime qué fue lo que hice mal, eras infeliz está claro, de no serlo no habrías hecho esta locura; sabías que eras la luz de mi vida y me arruinaste, maldito, no te perdonaré jamás, te amo, pero te odio por dejarme aquí sola con esta hija; si una hija, esa era la noticia que quería darte el día que te suicidaste.

Bueno y ahora estoy aquí, sentada en la lapida que lleva tu nombre y sabes, vine a despedirme, porque ni esta ciudad ni este país son lo mismo sin ti, mi vida ya no es igual, todo es tan distinto, si no fuera por Antonia, nuestra hija, creo que estaría contigo en este momento , pero ella ha transformado mi vida, por lo menos hace que vea el lado bueno de las cosas, hace que me acuerde mucho de ti, en ocasiones cuando la veo reír, me parece ver que eres tú y la abrazo tan fuerte que siento en su cuerpecito pequeño esa calidez que sentía cuando tú tomabas mi mano. ¡Oh Te extraño tanto!, quisiera verte, besarte y abrazarte, pero ya sabes si no fui una buena novia ni tampoco una buena esposa, ¡rayos nunca lo fui!, seré una buena madre y no dejaré sola a Anto ni tampoco a ti, querido, siempre te traigo en mis pensamientos y en mi corazón.

Bien creo que Antonia lo entenderá cuando sea mayor, ya no te preocupes más, querido, contigo está mucho mejor, esa niña me traía demasiados recuerdos tuyos, creo que merece conocer a su padre, ese fue su regalo de cumpleaños ¡jaja!, ¿no crees que es magnífico?.Soy una excelente madre, muy preocupada por cierto así que aunque esté lejos de mi bebé, quiero que le cepilles los dientes a diario y que no olvides cambiarle su ropita. ¡Ah! y para cuando les toque venir a la casa, quiero que la traigas con el vestido nuevo que le compré el mes pasado, se ve hermosa. Bien, querido adiós, hablamos pronto.

domingo, 28 de diciembre de 2008

¡Demuéstralo!

A veces las palabras sobran, pero otras veces faltan. Me pregunto: ¿Por qué muchas veces las personas escondemos nuestras opiniones o sentimientos?, pues si; por ejemplo, encuentras que tu madre se ve muy linda hoy, anda y dicelo y no te quedes callado/a por el sólo hecho de que nunca antes se lo has dicho.
Sentir que alguién que quieres y que tú sabes que te quiere no demuestre sus sentimientos hacia tí, es muy doloroso. Cuando le dices lo que sientes, esa persona te dice: "pero si yo te quiero y mucho, pero es que no lo demuestro". Y ahí está el problema ¿de qué nos sirve guardarnos los sentimientos si las personas se van, no siempre están a nuestro lado?. En cambio cuando se pierde al ser querido, todo cambia, ahí es cuando se habla del finado, cuando se dice que fue una gran persona, un gran hijo, un gran padre, un gran amigo.
Y ese pobre hombre que se pasó su vida entera llorando, porque siempre creyó que su papá no lo quería; ya que, éste se esmeraba en sacar a relucir sólo los defectos de su hijo y jamás lo felicitó por algo o demostró el orgullo que sentía por el joven, mas se guardó todas las cosas buenas que pensaba, porque sintió miedo a ser rechazado por ese hijo que estaba acostumbrado a escuchar regaños y palabras de decepción.
Es por eso que creo y estoy segura de que ahora es cuando, sí ahora es el momento para demostrar y amar, no mañana ni pasado, porque así es como se pasa la vida y quizás después ya podría ser muy tarde.

sábado, 13 de diciembre de 2008

En el baño

-¿Hola, estás ahí?
-eh si, supongo que si
-¿cómo estás?
-bien, eso creo
-que bueno, ¿cómo te llamas?
-Freddy, eh ¿no te parece un poco extraño estar hablando en el baño?
-no, para nada, es lo más normal, ya he conocido a tres chicos así. De hecho con el último estuvimos juntos una noche y no me gustó su cuerpo, parece que hacía mucho ejercicio, era casi de piedra.
-que horror (casi susurrando)
-¿qué dices?
-nada, sabes me tengo que ir, un gusto hablar contigo
-bueno igualmente. Había conocido hombres tímidos, pero ninguno como este tipo y eso que tenía nombre de gay, ¡ja! como Freddy Mercury, en fin creo que continuaré con mi tarea, la noche es largísima.

jueves, 11 de diciembre de 2008

¿Chocamos?

A veces no sabes por qué, si es lo uno o lo otro, pero poco a poco empiezas a encontrar detalles como si fueran pistas de un crimen no resuelto, te esmeras en responder el por qué de tu actitud, pero es inútil surgen distintas versiones y te enredas.
Al rato surge algo nuevo que no habías pensado antes y descubres que no hay cosa que te carge más que te manden. ¿Será, entonces, por qué estás acostumbrada a ser tú quien manda?, quizás, pero como sea no te agrada que te digan que es lo que tienes que hacer ni mucho menos que dependas de las decisiones de otras personas. Entonces nace una sensación de molestia hacia aquellas personas que pretenden coartar tu libertad, es como si todo en ellas fuera algo desagradable para tí, intentas que lo que está pasando no se note, intentas disimular, pero sabes que no enganchas con las personas mandonas, porque claro eso de que polos iguales se repelen y polos opuestos se atraen, es muy cierto; ahora lo estás sintiendo, sientes que chocas con la personalidad de aquellos que son iguales o parecidos a tí y es que simplemente no hay química ni tampoco quieres que exista, ¿es que acaso es obligación intentar ser amigo o amiga de alguién cuando realmente eso no te atrae?'.Creo que no, aunque te traten de cerrada o cerrado; Además te han dicho tantas veces que tienes que hacer lo que te haga sentir bien que comienzas a creerte el cuento y pretendes llevarlo a la práctica molestele al que le moleste, porque es tu vida y tú ves como la manejas.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Que miedo...

Me está dando miedo, bueno en realidad hace un buen tiempo que éste se está involucrando en mis pensamientos. El problema es que cuando llega a mi mente, también lo hace a mi corazón.
Es que todo esto me tiene confundida; es tan difícil entender estas coincidencias, tanta igualdad en ciertas cosas, es como si en realidad no hubiera algo que te hiciera ver diferente.
Sabes que existe algo que te hace no ser común, pero da tristeza cuando te das cuenta que hay mucha más cercanía con otros, más alegrías; entonces te preguntas qué estás haciendo en este terreno y si es sólo tu impresión o es cierto lo que estás pensando.
Quizás es envidia o lo que sea, pero a veces te gustaría sentir que están asi tan pendientes de tí y tan dispuestos, también. Las cosas cambian y miras hacia atrás y sientes que eras tanto y cada vez eres menos, sientes como si te estuvieran robando algo y tú estás ahí parada frente al ladrón y no eres capaz de detenerlo, porque no tienes el valor, porque simplemente no sabes cómo.
Y es enredado, tan complicado, porque sabes que no hay motivos para el alejamiento, pero te sientes como en la cuerda floja, en cualquier momento te caes, te equivocas y pierdes; como quisieras retroceder el tiempo para no sentirte culpable, para no sentir que en cada paso que des está la posibilidad de caer.
Definitivamente no existe esa posibilidad, sólo te queda el futuro y este presente; y si quieres que el miedo te abandone, debes demostrarle que ya no temes, porque ahora tienes esa seguridad que te faltaba y ya nada te hará dudar, ni confundirte.
Lo importante, lo sé, es no basar tu seguridad en la que tiene el otro o en el aprecio que éste te tiene; además si las cosas cambiaron fue por algo...

sábado, 22 de noviembre de 2008

Mi Luz

Un día desperté en una habitación sin luz, busque un interruptor pero no había salí arrastrándome de la habitación para descubrir que no era la habitación era el mundo entero el que estaba sumido en la oscuridad, comencé a recorrerlo viviendo entre sombras, algunas parecían querer acercarse a mi pero yo no se los permitia, un día llegaste a mi vida, tu no eras como los demás eso me atrajo de inmediato, al día siguiente desperté en mi habitación y ya no era oscuridad ahora una cálida luz la bañaba, algo había cambiado... y era que tu en mi vida apareciste como un sol radiante mi mundo iluminaste, con tus abrazos el frió me quitaste, me hiciste ver que en la vida hay algo mas... que la monotonía se puede romper (y no por una invasión de extraterrestres), solo vasta entregarse al otro.. tu te entregaste a mi me abrasaste cálidamente yo con temor reaccione, pero ahora comprendo todo tu me sacaste de la monotonía de vagar entre las sombras... tu haces mi vida emocionante, quisas te moleste que me adueñe de tu blog pero no importa, supongo que esto es uno de esos impulsos de locura por ti que me dan... estoy que llamo a tu casa por que tu celular esta malo (son las 1:30)... quiero decirte lo mucho que te quiero lo feliz que me haces... quisas encuentre nada que ver este texto entre los que escribes tu pero no importa quiero demostrarte lo que siento... quiero que veas que ahora me despierto y hay luz en mi vida gracias a ti, quiero yo también ser la luz de tu vida, quisas habrán momento de oscuridad donde la luz lejana se vera, pero juntos lo sabremos llevar y juntos brillamos mas que todos los soles juntos seremos nuestra propia luz, quisas a la gente le molestara que estemos junto no importa!, lo que importa es que nosotros nos queramos y seamos felices uno junto al otro.... te quiero eres mi sol mi vida mi luz.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Una carta para un casi amigo

Corrimos juntos por la escalera, a medida que bajábamos, comenzé a sentir que todo en mí, daba vueltas; ya no supé más hasta que desperté en la habitación de un hospital, lo primero que hice fue ver si estabas allí, pero no te encontrabas, sólo ví a una enfermera que venía con mi madre, entrando a la sala. Mamá me miraba con pena y no sé por qué, el caso es que ahí entendí qué era lo que me había sucedido.
Mientras corriamos por la escalera, al parecer, me marié y caí al suelo, azotando mi cabeza en el cemento. Lo extraño es que cuando mi tío Luis me encontró, estaba sola y yo me acuerdo perfectamente que estaba contigo, la verdad es que no entiendo qué ocurrió, sólo me da mucha pena saber que no fuiste capaz de ayudarme, pues si no querías llamar a una ambulancia o tomarme en brazos, podrías haber llamado a mi tío; ya que me habías visto mientras yo conversaba con él en el almacén, además todo el mundo sabe que soy su sobrina.
En fin pensé que éramos amigos, pero me equivoqué, nuevamente tuve una desilusión y hoy sé que es mejor no esperar méritos o acciones bondadosas de las personas, pues son meras ilusiones. Sé que no te volveré a ver y sabes, ni siquiera sé por qué estoy escribiendo esta carta, si en realidad no sé ni cómo te llamas ni dónde vives, ni nada de tí, sólo sé que vivimos un momento entretenido, que una sonrisa tuya me alegro el día, pero también sé que esa sonrisa me llevó a crear falsas esperanzas de una amistad, que en realidad nunca fue ni será.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Esperaré resistir aunque sea un suspiro...


Prometo que esperaré que el viento se tranquilize, para empezar mi viaje, pero antes me detendré en esa estación lejana que un día estuvimos juntos, los dos. Era todo tan bonito, tan tranquilo y me pareció magnífico que no hubiera ruido, nos sentamos en el suelo y tú me miraste a los ojos, sentí que un frío recorría mi cuerpo, me ponías tan nerviosa en ese tiempo, eras tan, pero tan distinto.

Ahora que ya me voy, te prometo que esperaré resistir aunque sea un suspiro, esperaré que me mires de nuevo y me digas con tus ojos todos tus deseos, tus angustias y por supuesto todo el amor que dices tenerme. Yo esperaré para no llorar y esperaré para ver tu rostro de nuevo.

Sentémonos en el sofá, no es necesario apurarse tanto, si bien el bus sale luego, este recorrido acabó hace mucho, un par de minutos más; no cambiará el rumbo de mi vida.
Esperaré, te espero ahora y siempre para que me digas por qué, cuándo y cómo se acabó el amor...

martes, 11 de noviembre de 2008

El tesoro

Hace unos días lo ví muy contento, me contó que había encontrado un tesoro cerca de su casa. Yo, sorprendida, lo felicite y le pregunté qué pensaba hacer con su nueva adquisición; con gran entusiasmo comenzó a decirme todos sus planes, parecía ser que aquel tesoro era lo mejor que le había pasado, su rostro irradiaba felicidad y sus ojos eran como dos luceros.
Pasaron los días y deje de verlo, pensé que debía estar muy ocupado, pensando en qué invertir el dinero y claro, así era. Caminando por la plaza, lo ví sentado en una banca, me llamó la atención su rostro cabizbajo, el cual parecía el de un hombre con muchos problemas. Me acerqué para preguntar qué le sucedía, me dijó que estaba angustiado, su tesoro lo había hecho soñar e ilusionarse con una vida diferente, pero ahora no sabía en qué invertirlo y se sentía inseguro. Aquello que él pensó que le traería sólo felicidad, ahora le estaba causando problemas.
Jamás he encontrado un tesoro, no sabía que decirle, mis únicas palabras fueron: "no todo lo que brilla es oro", pues creo que no porque sea dinero, tiene que ser valioso y llevarlo a una vida feliz. Después que lo dije, él se paró y se fue, me dio un beso en la mejilla, como nunca lo había hecho; creo que algo le sucedía, pues los ojos de tristeza que había visto hace un rato, ya no estaban ahí.
Ya han pasado más de tres meses desde ese día y no lo he vuelto a ver, sólo espero que la decisión que tomó con respecto a su teroso, haya sido la mejor y que porsupuesto lo haga muy feliz.

domingo, 9 de noviembre de 2008

¿Mujeres débiles?


Por ahí dicen que una técnica para que un hombre se fije en una mujer, es que ésta se presente como una chica débil que necesita de la protección de un "macho" rudo, pero ¿es qué acaso los hombres se asustan cuando ven una mujer que no necesita de un varón para protegerse de los peligros?.

Está claro que en gustos no hay nada escrito y que obviamente no todos los hombres tienen las mismas preferencias, es decir, no a todos les gustan las chicas sensibles, débiles, pero de que algunos les asusta; de eso no hay duda. En el mundo de hoy, las mujeres se presentan cada vez más exigentes, ya sea desde el punto de vista laboral, económico como también desde el sexual; entre otros. Los hombres muchas veces no saben cómo responder a estos requerimientos y de hecho se asustan, cuando una mujer exige satisfacció sexual y es que al parecer ya pasó esa época en la que el hombre era reconocido socialmente como el agente activo en la relación sexual; mientras que la mujer era presentada como el agente pasivo de la relación, es decir, sólo se limitaba a recibir, más allá si sus necesidades eran o no satisfacidas.

Por generacione se ha asumido que el hombre es superior, incluso en algunas culturas las mujeres son consideradas derechamente como inferiores. De hecho en la antigüedad no era mal visto que los varones tuvieran amoríos con mujeres fuera del matrimonio; ya que se consideraba que justamente esas mujeres estaban ahí para satisfacer sexualmente a los hombres y que sus esposas no debían sentir deseo sexual; puesto era muy mal visto en una mujer "decente". Ahora, en la actualidad, la situación no es igual, pero todavía hay personas, que califican de sueltas, putas a mujeres que tienen una vida sexual activa. Aquello se puede ver incluso en las mismas divisiones que los hombres hacen de las féminas: unas son para lesear, para el rato, es decir, sueltas y las otras son para comprometerse; ya que son más señoritas. Mientras que los hombres son todos iguales, no hay divisiones; porque incluso en una familia en la que hay hijos e hijas, se notan esas diferencias; ya que las retricciones siempre son mayores con las hermanas; ya que hay criar a la niña como una señorita, porque de lo contrario ningún hombre se fijaría en ella para algo serio. En cambio los hermanos gozan de libertad y no es poco casual escuchar frases como las siguientes: "Es que él es hombre, tú eres mujer y te puede pasar algo y además no quiero que andes en la boca de la gente".

Otro punto importante de destacar es esa constante de creer que a las mujeres les puede pasar algo malo y a los hombres no, como si ellos fueron superpoderosos y ellas simplemente vulnerables a cualquier peligro y es que al parecer una mujer está segura siempre y cuando vaya de la compañia de un varón que pueda defenderla en caso de presentarse un problema, como si no existieran mujeres capaces de cuidarse por sus propios medios. El caso es que si las hay y lo peor de todo es que son consideradas como ahombradas, o sea que hacen cosas de hombres; me pregunto: ¿Es una característica exclusivamente varonil defenderse si te han molestado o golpeado?. Creo que no y que la fuerza no es una facultad especial de los hombres, sino que a mi parecer está muy bien que las mujeres estén cada vez preparadas en defensa personal, karate, etc.

Pero considerar a una mujer de ahombrada no es una mera calificación; ya que si la chica es marimacho, los hombres no la toman en cuenta, porque claro esa mujer no calza con el estereotipo de señorita dulce, indefensa, en conclusión con la idea de la chica que necesita de un hombre para sobrevivir en este mundo tan peligroso.

Por mucho que les cueste comprender a algunos machistas, la mujer hoy en día si puede ser más exitosa que el hombre. Algo que a muchos les irrita es ver cómo sus esposas ganan más dinero que ellos, como si lo que hacen las féminas fuese inferior. Otro ejemplo es considerar que la mujer que es dueña de casa, no trabaja; se desmerece la labor de madre y de cuidadora de un hogar, como si educar a los hijos y hacer el aseo o cocinar no implicará tiempo, dedicación e inteligencia.

Y es que a los varones machistas no les queda de otra, que acostumbrarse q que su dinero no es el único que sirve en el hogar o llevandolo a otro plano, por ejemplo, una mujer si puede invitar a un hombre a comer o a salir, no está mal y está bien muchos se cohiben, se sienten humillados y les da miedo, pero no hay otra opción: las mujeres pueden ser igual de fuertes, capaces, exitosas y exigentes que un hombre, aunque ello vaya contra el orgullo de algunos y algunas.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Inevitable...


Es inevitable, tengo pena; no lo digo para no herir, pero hoy es un día importante para mí. Estaba tan ilusionada, de verdad quisiera no pensar, pero pensé que hoy iba a ser distinto, para variar me entusiasmé, igual que cuando era pequeña...

Me cuesta fingir y no sé para que escribo esto, debe ser que no me atrevo a decirlo directamente. Prefiero tratar de esconder mis sentimientos y mentirle un ratito al corazón; lástima que no sea más ingenuo, porque no me cree nada cuando intento demostrarle que no estoy triste.

Con palabras lo intento tranquilizar, pero nada como un abrazo puede su dolor calmar...