viernes, 26 de junio de 2009

No sabíamos

Era de noche, lo recuerdo perfectamente; paseaba de la mano con una mujer. Ella debe haber tenido unos veinte y él, no más de treinta. Me pareció que hacían muy linda pareja; sin embargo a medida que se iban acercando pude notar que ella lloraba, no sé por qué ni por quién, pero él la consolaba de una forma tan dulce, que era imposible imaginarse que era él, quien había provocado tan profundos lamentos.

De pronto la mujer soltó la mano de su pareja y corrió, corrió tan rápido que ni él ni yo pudimos alcanzar su recorrido con la vista, porque simplemente se perdió en la espesura de la oscuridad, se desvaneció lentamente como se desvanece la espuma en el mar. El hombre no la siguió, no la lloró y creo que tampoco la amó; él nada más agachó la cabeza y comenzó a retroceder por el mismo camino por donde antes había venido y fue ahí cuando me vio.

Yo estaba sentada en un banco, al lado de un foco; mi rostro estaba bastante iluminado, perfecto para que el hombre pudiera notar mis mejillas ruborizadas, avergonzadas; me sentía culpable, intrometida, por haber presenciado un momento tan privado; así que lo único que hice cuando él me miró, fue reír. Y creo que es lo más estúpido que he hecho en mi vida, siempre me dan ataques de risa cuando me pongo nerviosa por algo, pero creo que jamás había sido tan inoportuna como ese día, no entiendo cómo no pude controlarme, ¿es qué acaso no podía entender que ese hombre estaba sufriendo?, ¿acaso yo no tenía sentimientos?. Pero, entonces, algo extraño sucedió, el hombre me sonrió y comenzó a reír, se produjo entre nosotros una suerte de situación mística, en la que yo ni él sabíamos por qué reíamos cada vez más fuerte. De pronto, yo dejé de reír y con tono asustado, le pedí disculpas por mi falta de respeto e insensibilidad, era lo mínimo que podía hacer. Entonces, él me dijo que no me disculpara, porque no había cometido ninguna impertinencia, simplemente había reído, como lo hace la gente feliz y como por supuesto su ex novia, nunca lo había hecho. Sus palabras no sé si mi hicieron sentir mejor o peor, pero lo que si sé es que ese hombre ya no amaba y si amaba, no lo sabía.

Comenzamos a conversar y sin que yo le preguntara, él me contó sobre su historia de amor; me pareció un hombre interesante, tan dulce y elocuente, que me extrañaba que no tuviera un amigo a quien contarle todas esas cosas y que en su defecto, le estuviera revelando sus intimidades a una desconocida como yo. Poco a poco me fui internando en sus recuerdos, me fui identificando con él, con ella, con ambos. Y entonces, me di cuenta que éramos tan parecidos, tanto sufrimiento habíamos tenido que ya nada calaba hondo en nuestros corazones, sólo vivíamos atados o desatados a una persona que ya no amábamos, fingíamos ser dulces, comprensivos, empáticos, para no dañar, para no hacer sufrir, cuando en realidad no entendíamos que era mejor decir la verdad, antes que actuar, sólo había que hablar, quizás dolería, quizás sufrirían; pero nada duele más que la mentira.


Todo era tan extraño, estaba viendo mi vida, mi historia de amor o quizás de desamor, en los recuerdos de un hombre que apenas conocía y que para peor, ni siquiera sabía su nombre ni su procedencia, sólo sabía de sus dolores. Esos dolores que eran tan idénticos a los míos y talvez tan idénticos a los de mi novio. La verdad es que nunca me había puesto a pensar en sus sufrimientos y quizás si me hubiera dicho antes, no habría huido como lo había hecho esa noche, quizás nos podríamos haber entendido.

Mientras mi mente divagaba entre mis sufrimientos, los de mi novio y los del hombre; comencé a sentir unas profundas ganas de perdonar y ser perdonada, de hablar y ser escuchada; y de amar y ser amada. Esa noche, a mi lado, no había otra persona, más que ese hombre, que me parecía tan desconocido y conocido a la vez; entonces lo miré detenidamente, analicé su rostro, su piel, sus manos; sus ojos que reflejaban los míos, su boca que reflejaba la mía. Me acerqué lentamente y sellé sus labios con un beso tan mágico que jamás podría haberlo olvidado, él me respondió y mientras nos besábamos; sentí paz, amor, perdón, comprensión como nunca la había sentido.

Entonces, nos paramos de la banca, nos tomamos de la mano y esta vez, nos fuimos juntos por ese camino oscuro. Juntos nos fuimos desvaneciendo en la negrura de la noche, Juntos,como nunca antes, nos fuimos amando.

sábado, 9 de mayo de 2009

renacer...


Pasaron más de dos años, personas, alegrías y tristezas. Y al verte comprobé que nada había cambiado; seguías teniendo esa capacidad de ponerme nerviosa y de hacerme sentir ese cosquilleo en el estómago. Entonces, mi vida se llenó de recuerdos y de ilusiones. Los pensamientos se volvieron la cuna de los sueños de una adolescente enamorada y el corazón muy alocado por la esperanza de una nueva oportunidad, se disparató latiendo muy fuerte cada vez que pensaba en ti.
Un sentimiento, que a pesar del tiempo transcurrido, renacía tan intacto como siempre y es que esa dosis de ternura y misterio en tus ojos, sigue siendo el detonador perfecto de mis sentimientos...

sábado, 17 de enero de 2009

Orgullo v/s amor


Que mal se siente cuando alguién que amas con todo tu corazón se olvida de tí, quizáz el estado es transitorio, pero como sea, dónde se supone que está esa persona ahora que quieres decirle lo mucho que la amas y que la necesitas. ¿Por qué el orgullo puede más que una voz de aliento o un simple gesto de preocupación?, estás triste y no te sientes nada bien, pero quien es tan importante para tí, no aparece por ningún sitio, piensas que acaso puede estar haciendo otra cosa, que es lo más probable, pero ni siquiera hay un gesto de cariño, un detalle, algo que te haga sentir amada, pues está bien, entiendes que esté ocupando su tiempo en otras cosas, pero lo que no entiendes es que no haya una mínima muestra de amor. Como si haber actuado de cierta manera, que a tu parecer no tiene nada de mal intencionada, hubiese acabado con todo el amor que aquella persona sentía por tí.


Entonces no sabes si lo que has estado sintiendo, esa distancia, ha sido parte de tu imaginación, de tu excesiva sensibilidad o si más bien es que eso de verdad está sucediento. Te sientes tan sola; Sin embargo, sabes que eso depende exclusivamente de tí, porque puedes dejar de sentirte así, a tu alrededor hay mucha gente que te quiere y no tienes porque fijarte exclusivamente en una de ellas. Si alguién ya no te ama ni te quiere como antes , no puedes obligarlo a que lo haga, es lo peor que puedes hacerle a aquella persona y por sobre todo a tí misma.


Ya no sabes que pensar, lo cual provoca que sientas miles de cosas a la vez; en tu cabeza da vueltas esa frase que dice que un gesto vale más que mil palabras, lo cual te hace reflexionar acerca de las actitudes y gestos, mínimos detalles, que ha tenido la persona amada contigo.


Ahora ya no tienes ganas de seguir pensando, pero es imposible porque tuviste un sueño, el cual fue tan mágicamente real, te hizo verte entre los brazos de quien amas y ahora que estás despierta, te das cuenta que fue sólo un sueño y que al parecer aquella persona, no está ni siquiera interesada en hablar contigo. Que tristeza, no sabe cuanto dolor te provoca, ¿acaso de eso se trata el amor?. No creo.

lunes, 12 de enero de 2009

Sensibilidad :(


Yo no sé si es el día, el tiempo o lo que sea, pero a veces hay momentos en que te sientes tan sensible y vulnerable, además te pones a reflexionar y te das cuenta que las cosas ya no son como antes. De hecho ni siquiera crees en la mínima posibilidad de que esa o esas personas importantes para tí, se enteren de lo que estás sintiendo o lo que está pasando por tu cabeza en este momento. Definitivamente todo ha cambiado, quizás eres tú o son ellos, no lo sabes, pero lo que si sabes es que hay algo que te está faltando, algo que si tuviste y que ahora ya no existe.

Sientes esa carencia, quizás para algunos sean simples detalles, pero precisamente eran esas cosas pequeñas las que muchas veces te alegraban el día y te hacían sentir diferente. Ahora que no están te sientes distinta, quisieras que esos pequeños detalles volvieron a existir.

Otras veces sientes miedo de perder y piensas que si las cosas han cambiado es porque también los sentimientos lo han hecho. Entonces te haces mil preguntas y acabas respondiendolas todas con un "nada ha cambiado para mí, espero que nada haya cambiado para tí".

viernes, 9 de enero de 2009

¿Por qué?

Te quedaste largo rato dando vueltas en la piscina. Pensé que te gustaba estar así como flotando, pero cuando pasó más de media hora, comencé a preocuparme de que estuvieras tan quieto. Entonces tiré el vaso que tenía en mi mano y me lancé al agua, allí te hablé, te di un millón de golpes para que despertarás, pero ya era tarde, estabas dormido en un sueño eterno.

Me pregunto a diario por qué lo hiciste, teníamos una vida en común, un proyecto. Pensé que eso te hacía feliz, pensé que yo te hacía feliz, pero ¡ay, cielos!, perdona que esté llorando, es casi imposible, ya sabes te lo prometí el día de tu muerte, en este mismo lugar, porque sé que no te gustaba verme llorar, siempre decías: “No soporto ver que sufras, querida”. Pero, por favor que inconsecuente eres, digo eras, tu muerte es el dolor más grande que he tenido en mi vida y el último que tendré, creo que nada lo superará y me vienes a decir que no te gusta verme sufrir siendo que fuiste tú mismo quien acabo con su vida cuando llevábamos cinco años de noviazgo y estábamos a punto de casarnos. No seas mentiroso, eso eres y eso eras un mentiroso, tu madre me dice que debo superar tu muerte, todos me lo dicen, pero es que no entiendo, no puedo. Dime qué fue lo que hice mal, eras infeliz está claro, de no serlo no habrías hecho esta locura; sabías que eras la luz de mi vida y me arruinaste, maldito, no te perdonaré jamás, te amo, pero te odio por dejarme aquí sola con esta hija; si una hija, esa era la noticia que quería darte el día que te suicidaste.

Bueno y ahora estoy aquí, sentada en la lapida que lleva tu nombre y sabes, vine a despedirme, porque ni esta ciudad ni este país son lo mismo sin ti, mi vida ya no es igual, todo es tan distinto, si no fuera por Antonia, nuestra hija, creo que estaría contigo en este momento , pero ella ha transformado mi vida, por lo menos hace que vea el lado bueno de las cosas, hace que me acuerde mucho de ti, en ocasiones cuando la veo reír, me parece ver que eres tú y la abrazo tan fuerte que siento en su cuerpecito pequeño esa calidez que sentía cuando tú tomabas mi mano. ¡Oh Te extraño tanto!, quisiera verte, besarte y abrazarte, pero ya sabes si no fui una buena novia ni tampoco una buena esposa, ¡rayos nunca lo fui!, seré una buena madre y no dejaré sola a Anto ni tampoco a ti, querido, siempre te traigo en mis pensamientos y en mi corazón.

Bien creo que Antonia lo entenderá cuando sea mayor, ya no te preocupes más, querido, contigo está mucho mejor, esa niña me traía demasiados recuerdos tuyos, creo que merece conocer a su padre, ese fue su regalo de cumpleaños ¡jaja!, ¿no crees que es magnífico?.Soy una excelente madre, muy preocupada por cierto así que aunque esté lejos de mi bebé, quiero que le cepilles los dientes a diario y que no olvides cambiarle su ropita. ¡Ah! y para cuando les toque venir a la casa, quiero que la traigas con el vestido nuevo que le compré el mes pasado, se ve hermosa. Bien, querido adiós, hablamos pronto.

domingo, 28 de diciembre de 2008

¡Demuéstralo!

A veces las palabras sobran, pero otras veces faltan. Me pregunto: ¿Por qué muchas veces las personas escondemos nuestras opiniones o sentimientos?, pues si; por ejemplo, encuentras que tu madre se ve muy linda hoy, anda y dicelo y no te quedes callado/a por el sólo hecho de que nunca antes se lo has dicho.
Sentir que alguién que quieres y que tú sabes que te quiere no demuestre sus sentimientos hacia tí, es muy doloroso. Cuando le dices lo que sientes, esa persona te dice: "pero si yo te quiero y mucho, pero es que no lo demuestro". Y ahí está el problema ¿de qué nos sirve guardarnos los sentimientos si las personas se van, no siempre están a nuestro lado?. En cambio cuando se pierde al ser querido, todo cambia, ahí es cuando se habla del finado, cuando se dice que fue una gran persona, un gran hijo, un gran padre, un gran amigo.
Y ese pobre hombre que se pasó su vida entera llorando, porque siempre creyó que su papá no lo quería; ya que, éste se esmeraba en sacar a relucir sólo los defectos de su hijo y jamás lo felicitó por algo o demostró el orgullo que sentía por el joven, mas se guardó todas las cosas buenas que pensaba, porque sintió miedo a ser rechazado por ese hijo que estaba acostumbrado a escuchar regaños y palabras de decepción.
Es por eso que creo y estoy segura de que ahora es cuando, sí ahora es el momento para demostrar y amar, no mañana ni pasado, porque así es como se pasa la vida y quizás después ya podría ser muy tarde.

sábado, 13 de diciembre de 2008

En el baño

-¿Hola, estás ahí?
-eh si, supongo que si
-¿cómo estás?
-bien, eso creo
-que bueno, ¿cómo te llamas?
-Freddy, eh ¿no te parece un poco extraño estar hablando en el baño?
-no, para nada, es lo más normal, ya he conocido a tres chicos así. De hecho con el último estuvimos juntos una noche y no me gustó su cuerpo, parece que hacía mucho ejercicio, era casi de piedra.
-que horror (casi susurrando)
-¿qué dices?
-nada, sabes me tengo que ir, un gusto hablar contigo
-bueno igualmente. Había conocido hombres tímidos, pero ninguno como este tipo y eso que tenía nombre de gay, ¡ja! como Freddy Mercury, en fin creo que continuaré con mi tarea, la noche es largísima.